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Centro Cultural Ccori Wasi Av. Arequipa 5198

¡Tu cárcel el lugar de adoración!

Por toda la prisión se escuchan las oraciones y los cánticos de dos hombres. Al parecer, viene de la celda de máxima seguridad: Pablo y Silas cantan y oran, tienen grilletes en los tobillos y no pueden moverse, han sido azotados, golpeados y acusados de estar predicando de un Dios que Roma no ha reconocido. Esa misma tarde fueron humillados por toda la ciudad de Filipos. Todos se enteraron que habían hombres judíos hablando de un tal Jesús, y muchos reían al pensar que para el día siguiente estarían muertos. Pablo y Silas estaban en la cárcel por obedecer una orden de Dios: “ir a la ciudad de Macedonia y predicar”. Pero, ¿por qué Dios permitiría que los juzguen de esa manera? Posiblemente a la mañana siguiente los decapitarían. Es raro pensar que Dios mismo llevará a sus hijos a la boca del lobo, ¿no? Pero en lugar de quejarse, ellos oran y alaban a Dios, ¡wow! Sabían que estaban en el lugar correcto, por más que no pareciera el ideal. Estaban obedeciendo a su Dios y no se quejaron, sino que levantaron un lugar de adoración en esa cárcel. Las oraciones y cánticos de Pablo y Silas fueron directamente a la línea personal de Dios, quien mandó un terremoto y las celdas se abrieron. ¡Dios estaba socorriendo a sus hijos!

Ahora, notemos esto: En la prisión, Pablo y Silas no predicaron la palabra, pero la gente al ver lo que ellos sufrieron y lo que Dios hizo por ellos, creyeron. Al día siguiente, ambos salieron en libertad con los más altos honores que un preso pueda tener. Las mismas autoridades fueron a disculparse y hasta los escoltaron. Toda la ciudad de Filipos se enteró que había un Dios que libra a sus siervos de la cárcel, y que para librarlos, es capaz de desatar un terremoto.
(Esta historia está en la Biblia, léela: Hechos 16)

Quizá en este momento estás siguiendo una orden de Dios, sabes que estás en el lugar donde tienes que estar, pero sientes que las cosas no son lo que esperaste. Miras al cielo y dices: ¿es para esto que me trajiste hasta aquí? Y es que a veces Dios permite que sus hijos pasen por situaciones difíciles estando en el camino correcto para enseñarnos, trabajar en nosotros, pulir nuestro carácter, o como en este caso, para que la gente vea un milagro en nuestras vidas, y crea.
Mira lo que dice la Biblia:

Salmos 42:5
“¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!”

Haz de tu cárcel o haz de esa situación difícil un lugar de adoración a Dios. Deja que Él venga a rescatarte y sin importar tus problemas o lo que estés pasando, alábale por lo que Él es. Si te llevó por ese camino, hay un propósito divino. Solo espera que pronto vendrá a rescatarte.

Medita:
– Cuando pasas por dificultades o te sientes frustrado, ¿cómo reaccionas?
– ¿Crees que tu reacción afecta a los que están a tu alrededor?
Ponlo en práctica:
1. Pídele a Dios en oración que te ayude a dirigir cualquier preocupación o frustración siempre hacia Él.
2. Pídele a Dios que te ayude a descubrir el propósito de “eso” que puedas estar experimentando hoy. Pídele que te ayude a ver desde Su perspectiva.
3. Comparte este devocional con un amigo/a.

Pastor Sebastián Alencastre

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